Caso práctico — 150 años del Club Alpino Suizo, sección de Jaman
Actividad de slackline con motivo del 150.º aniversario del Club Alpino Suizo, sección Jaman, en Blonay
El sábado 2 de mayo de 2026, la sección Jaman del Club Alpino Suizo celebró su 150.º aniversario en el chalet du Grillet, a 1185 metros de altitud, en la ruta Blonay – Les Pléiades. Slackline Events organizó Slackline Events una actividad de slackline para el Club Alpino Suizo con capacidad para acoger a cerca de 200 participantes en seis horas, supervisada por un solo operador. A continuación, el resumen de esta jornada de aniversario en las alturas.
El contexto: 150 años de la Sección Jaman del CAS
Fundada el 14 de octubre de 1876, la sección de Jaman es una de las más antiguas del Club Alpino Suizo, cuya sede central se creó en 1863. Con sede en Vevey, gestiona un notable patrimonio de refugios: desde el chalet du Grillet, sobre Blonay-Saint-Légier, hasta el refugio Bertol y el campamento del col de la Dent-Blanche, pasando por el refugio del Mont-Fort.
Con motivo de su 150 aniversario, el comité ha elegido un formato a su medida: nada de galas formales en la llanura, sino una jornada en el chalet du Grillet, a 1 185 metros de altitud, al que se puede llegar a pie desde Ondallaz. Un entorno alpino, un público familiar y de clubes, y una actividad estrella que no pasa desapercibida cuando se conoce la historia de este deporte.
¿Por qué una slackline para el aniversario de un club de montaña?
Pocas personas lo saben, pero la slackline contemporánea tiene su origen en el mundo de la escalada. A principios de los años 80, en el valle de Yosemite, en California, alpinistas como Adam Grosowsky y Jeff Ellington tendieron las primeras correas planas entre dos árboles para entrenar los días de lluvia. Cuarenta años después, la práctica se ha extendido por todo el mundo, pero su origen sigue siendo el mismo: equilibrio, gestión del compromiso, lectura del terreno, confianza en el material. Conceptos que resuenan de inmediato en un público de alpinistas.
- Con motivo del 150.º aniversario de la sección Jaman, unir la historia del CAS con la del slackline no fue una simple estrategia de marketing. Fue una cuestión de coherencia. Un miembro del comité lo comentó de pasada durante la jornada: «Vuestras correas son un poco como nuestras cuerdas, pero más flexibles».
El reto: 200 participantes, un monitor, seis horas, en altitud
El chalet du Grillet no es un lugar habitual para celebrar eventos. No hay aparcamiento cercano, no hay agua corriente ilimitada y no se pueden llevar a cabo operaciones logísticas complejas. La fiesta se celebró en la terraza y en la zona de césped exterior del chalet. En cuanto a la actividad de slackline, esto significaba:
- Un equipo que se transporta a pie desde Ondallaz, por lo que está diseñado para ser ligero y compacto.
- No había árboles con las dimensiones ideales en todos los ejes, así que hubo que evaluar el terreno al llegar y elegir la mejor combinación de anclajes.
- Un solo operador en tierra para gestionar toda la jornada.
- Un público variado: hijos de socios del club, jóvenes en formación, alpinistas veteranos. Tres públicos, tres ritmos, tres formas de abordar el equilibrio.
El verdadero problema de este tipo de eventos nunca es la organización. Es todo lo que viene después.
Nuestra solución: cinco minutos para montarlo, seis horas para entregarlo
El material está diseñado para estar listo en un santiamén. Los anclajes, las correas, las protecciones: todo está pensado para montarse en unos minutos, sin necesidad de herramientas pesadas ni de fijaciones permanentes al suelo. En este sentido, los clientes siempre hacen la misma pregunta —«¿cómo lo montáis tan rápido?»— y la respuesta suele decepcionarlos: la rapidez no es nuestro negocio. Es solo un requisito previo.
A partir de ahí empieza el trabajo. En concreto, durante la jornada del Grillet:
- Una sesión informativa visual con tarjetas que se entrega a los participantes mientras esperan, para que, al subir a la cinta, ya sepan dónde poner los pies y hacia dónde mirar.
- Una rotación de dos o tres minutos por persona, tiempo suficiente para experimentar la sensación y progresar, siempre que las instrucciones sean claras y el análisis posterior breve.
- Un sistema de seguridad pasivo: correa baja, superficie de amortiguación en la parte inferior, intervención del operario solo cuando es necesario —no un soporte permanente que acaba cansando a todo el mundo.
- Una lectura del flujo en tiempo real: dar prioridad a los niños cuando los padres están esperando, identificar rápidamente quién quiere probar y quién solo quiere mirar, y ajustar la duración de las actuaciones en función de la cola.
Cinco minutos para montarlo. Seis horas para entregarlo. Es esta segunda parte la que marca la diferencia entre una actividad que se agota antes del mediodía y una jornada que mantiene al público interesado hasta el final.
Los momentos más destacados
El efecto bola de nieve que se esperaba funcionó desde el primer momento: los primeros participantes atraen a los espectadores, los espectadores se convierten en participantes, y la slackline no para ni un momento hasta el final del día.
Pero el momento más memorable fue de carácter generacional: ver a un miembro veterano de la sección [[por completar: edad aproximada, si se conoce]] subirse a la cinta transportadora, animado por los más jóvenes, en un chalet al que lleva acudiendo desde hace varias décadas. Eso es lo que consigue una actividad bien organizada: un punto de encuentro entre públicos que no suelen coincidir en la misma actividad.
El mismo fenómeno se observa en otros eventos en altitud que hemos cubierto, como un taller de iniciación en Les Ménuires en formato «après-ski» abierto o un espectáculo aéreo para estaciones de esquí alpinas.
Los resultados
El 2 de mayo de 2026:
- ≈ 200 participantes probaron la slackline (estimación interna de Slackline Events).
- Ningún incidente de seguridad.
- Bastó con un solo operador para supervisar todo el sistema.
- El espectáculo se desarrolló sin interrupciones durante seis horas, sin pausas obligatorias ni pérdida de interés por parte del público.
¿Por qué la slackline es ideal para un evento de un club de montaña?
Si formas parte del comité de otra sección del CAS o de una asociación alpina o de actividades al aire libre, estas son las razones concretas por las que este formato funciona bien:
- El vocabulario es familiar. Equilibrio, compromiso, seguridad pasiva, contramovimiento: tu público no tiene nada que aprender; simplemente aplica lo que ya sabe sobre la roca y la cuerda.
- Se ve desde lejos. Ya sea en una terraza, en una zona con césped o en un prado de montaña, la correa llama la atención sin estropear el resto del día.
- El formato es abierto. No hay horarios fijos ni inscripción previa. La gente se pasa por allí, lo prueba, se va y vuelve. Ese es el ritmo de un día en una asociación de montaña.
- El personal de supervisión está bien dimensionado. Para 200 participantes durante seis horas, basta con un operador profesional. Si se supera ese número, conviene contar con un segundo operador o una segunda línea.
- El equipo es portátil. Se puede organizar una actividad en un chalet de difícil acceso, siempre y cuando el proveedor esté acostumbrado a transportar su equipo a pie.
En resumen
Una actividad de slackline para el aniversario de un club de montaña supone cinco minutos de montaje y seis horas de presencia activa. El valor no está en la instalación: está en la capacidad de mantener el interés de un público numeroso durante todo un día, en un entorno alpino a veces exigente, con un dispositivo sencillo y un equipo humano. Para hablar de un formato similar para tu sección o asociación, echa un vistazo a nuestros talleres de iniciación a la slackline, nuestros espectáculos de highline para eventos en la montaña o el conjunto de nuestros casos prácticos.
3. Preguntas frecuentes sobre SEO
¿Qué relación hay entre la slackline y el alpinismo?
La slackline contemporánea surgió entre los escaladores de Yosemite a principios de la década de 1980, como ejercicio de equilibrio para los días de lluvia. Comparte con el alpinismo un vocabulario común: equilibrio, compromiso, lectura del terreno y confianza en el material. Esto es lo que la convierte en una actividad ideal para un evento de un club de alpinismo o una asociación de actividades al aire libre.
¿Es adecuada una actividad de slackline para una fiesta de cumpleaños de la sección CAS?
Sí. El formato abierto, la supervisión profesional y el componente visual lo hacen ideal para un público variado de miembros del club: niños, jóvenes en formación y veteranos. El vocabulario es familiar para los alpinistas, y la práctica es accesible para todas las edades. Consulta nuestros talleres de iniciación a la slackline para conocer los detalles.
¿Cuánto tiempo se tarda en montar una slackline durante un evento?
La instalación lleva entre cinco y diez minutos en un terreno que cuente con dos puntos de anclaje adecuados (árboles, estructuras, bloques lastrados). El material está diseñado para un despliegue rápido sin necesidad de herramientas pesadas. Sin embargo, el tiempo de montaje es solo una pequeña parte del trabajo: la calidad de la animación depende después de la supervisión y la interpretación de la transmisión.
¿Cuántas personas pueden participar en una actividad de slackline en un día?
Con un solo monitor, una slackline para principiantes puede acoger entre 150 y 250 participantes en seis horas, en formato abierto con una breve sesión informativa. Si se supera este número, es necesario contar con un segundo monitor o una segunda línea para garantizar la calidad de la experiencia.
¿Se puede instalar una slackline en la montaña o en una cabaña de pastoreo?
Sí, siempre que haya dos puntos de anclaje disponibles (árboles robustos, estructuras o bloques lastrados transportados hasta el lugar) y que el terreno sea lo suficientemente llano en un tramo de entre 15 y 20 metros. El material se puede transportar a cuestas desde el aparcamiento o la parada más cercana, lo que permite intervenir en lugares como una cabaña de montaña o un refugio al que no se puede acceder en vehículo.
¿Se necesita un terreno específico para instalar una slackline?
Casi cualquier terreno llano y despejado es adecuado. Se necesitan dos puntos de anclaje separados entre 8 y 15 metros: árboles robustos, postes, estructuras fijas o bloques lastrados que nosotros proporcionamos. La hierba, la arena, los prados de montaña o la nieve son todos válidos, siempre que se prevea una zona de caída de unos dos metros a cada lado de la cinta.
¿A partir de qué edad se puede practicar slackline?
A partir de los cuatro años, siempre que vayan acompañados de un adulto, y de forma autónoma a partir de los seis o siete años. Las personas mayores también pueden practicarlo sin dificultad, siempre que mantengan un equilibrio y una marcha normales. La slackline de iniciación se tensa a muy baja altura y es accesible para todos los perfiles habituales de un club de montaña.
¿Cuántos monitores se necesitan para 200 participantes?
Basta con un solo monitor experimentado para 200 participantes durante seis horas, siempre que el sistema esté diseñado para gestionar el flujo: instrucciones visuales, correas bajas, seguridad pasiva y rotación rápida. En el caso de públicos muy jóvenes o con mayor dependencia, se recomienda contar con un segundo monitor.
¿Cuál es el precio de una actividad de slackline para el aniversario de una asociación?
El precio depende de la duración, el número de tirolinas instaladas, la distancia hasta el lugar y el servicio incluido (solo iniciación, iniciación + espectáculo, taller + espectáculo acrobático). Para una jornada de seis horas con una tirolina y un operador, el precio «llave en mano» incluye el material, el transporte, la supervisión y el seguro. Solicita un presupuesto a través de nuestra página de talleres de iniciación.
¿Se necesita un seguro específico para organizar un taller de slackline?
El organizador mantiene su responsabilidad civil habitual, y el proveedor debe aportar su propio seguro de responsabilidad civil profesional que cubra la actividad de slackline. Slackline Events el justificante previa solicitud antes de la firma del contrato. Para una sección de un club de alpinismo, se trata de una comprobación sencilla pero imprescindible.
¿Qué ocurre si llueve o si hay mal tiempo en la montaña?
Una slackline para principiantes se puede utilizar con lluvia ligera, siempre y cuando la cinta se mantenga seca. En caso de lluvia intensa, viento fuerte o condiciones de nieve derretida, la actividad se suspende por motivos de seguridad. Para un evento en altitud, se acuerda con antelación un plan B en un lugar cubierto o una fecha alternativa.
¿Se puede combinar la slackline con un espectáculo en un evento de un club de montaña?
Sí. Una jornada de aniversario puede combinar un taller de iniciación continuo con un espectáculo de highline en altura o un espectáculo acrobático en el suelo en momentos concretos (apertura, aperitivo, clausura). Para un público de alpinistas, el espectáculo de highline tiene un significado especial, ya que supone una prolongación directa de la práctica en altura.

