Caso práctico: Festival Animai 2025, Vevey

Durante tres días, del 16 al 18 de mayo de 2025, la actividad de slackline se instaló en el Jardin du Rivage con motivo de la 43.ª edición del Festival Animai, organizado por el Ayuntamiento de Vevey. Más de 2 500 personas —desde los más pequeños en el circuito de equilibrio hasta personas mayores con ganas de poner a prueba su centro de gravedad— participaron en el taller. Al término del fin de semana, el Ayuntamiento de Vevey aprobó la actividad para las tres próximas ediciones del festival.

En este informe de experiencia explicamos cómo adaptamos una actividad de slackline para un festival familiar y por qué este formato funciona especialmente bien en eventos gratuitos con gran afluencia de público.

Los objetivos del Ayuntamiento de Vevey

El Festival Animai es un evento gratuito organizado por la Oficina de Animación Juvenil del Ayuntamiento de Vevey, con un objetivo claro: ofrecer a las familias, los niños y los jóvenes un espacio para el descubrimiento y la iniciación durante todo un fin de semana. El evento atrae entre 3 000 y 5 000 personas en cada edición, según las cifras facilitadas por el Ayuntamiento.

Tres prioridades para el patrocinador:

  • Una actividad apta para todas las edades, sin excepción.

  • Una actividad que absorbe el flujo del festival sin crear atascos.

  • Un equipo profesional que garantiza la seguridad y la calidad de la experiencia.

Nuestra propuesta: un circuito de slackline dividido en tres zonas, diseñado para funcionar simultáneamente en todo el parque.

Contexto y retos de un festival 100 % gratuito

En un festival gratuito como Animai, hay dos factores que condicionan toda la oferta de actividades. El primero: la fluidez. Cuando un rocódromo o una cama elástica generan una espera de entre 30 y 45 minutos, la experiencia se deteriora rápidamente, tanto para los niños como para los padres. El segundo: la diversidad del público. Un abuelo que acompaña a su nieta de cuatro años también debe poder encontrar algo que probar.

El Jardín del Rivage ofrece una superficie ideal: césped llano, árboles bien espaciados para los anclajes y una visibilidad directa desde los caminos principales. Esto permite instalar varias slacklines en paralelo, en lugar de un único circuito en serie.

Nuestra solución: tres zonas de slackline en paralelo

Hemos habilitado tres zonas complementarias, supervisadas por un instructor Slackline Events, en el recinto del taller.

1. Las slacklines grandes: para adolescentes y adultos. Cintas largas, a una altura de entre 40 y 50 cm, que permiten progresar de verdad y aguantar el esfuerzo.

2. Las slacklines pequeñas —a una altura de entre 5 y 10 cm del suelo—, aptas tanto para niños pequeños como para personas mayores. Este es el formato que siempre sorprende más: abuelos que descubren el equilibrio dinámico sin ningún riesgo de caerse.

3. El circuito de equilibrio — para menores de seis años. Juegos y obstáculos de equilibrio adaptados a la motricidad de los más pequeños, que aún no se mantienen de pie sobre una barra.

El conjunto se instala entre árboles y puntos de anclaje homologados, y se revisa antes de cada media jornada de funcionamiento. Para más detalles técnicos, véase también nuestro resumen del espectáculo acrobático en el Forum Fribourg: el mismo rigor en la instalación, pero en otro formato.

La propuesta Slackline Events un juego de cartas para hacer más lúdico el taller

Es el elemento que convierte una simple iniciación en toda una experiencia. Hemos desarrollado un juego de cartas propio, que el instructor va repartiendo a lo largo de la actividad. Cada carta propone un reto que hay que realizar en la slackline: mantener el equilibrio sobre un pie, dar una vuelta, dar dos pasos hacia atrás, cruzar sin mirar la cinta.

El mecanismo es sencillo. Un participante coge una tarjeta, va a probarla en la slackline siguiendo los consejos del instructor y vuelve a por otra. Las tarjetas estructuran el aprendizaje, marcan un objetivo claro y crean un ciclo de implicación mucho más fuerte que una simple travesía. Los niños vuelven una y otra vez durante todo el día. Algunos adultos se quedan entre dos y cuatro horas. Y —un detalle importante— progresan de verdad, porque cada tarjeta se centra en una habilidad concreta.

Lo más destacado del fin de semana

Hay tres aspectos que destacan del fin de semana en Vevey.

En primer lugar, el flujo continuo. En ningún momento del día se formaron colas. La capacidad del sistema permite acoger hasta un centenar de personas simultáneamente en todas las zonas, sin que ello afecte a la calidad de la atención.

A continuación, la intergeneracionalidad. Familias enteras —tres generaciones— que prueban la misma actividad, cada una a su nivel. Es algo poco habitual en el panorama de las actividades de los festivales, y es precisamente lo que buscaba la Oficina de Animación Juvenil.

Por fin, el efecto de comunidad. Al cabo de una hora, se crea una auténtica dinámica: los participantes se dan consejos entre ellos, aplauden los retos superados y vuelven a por una nueva tarjeta. El mismo fenómeno se observa en nuestras actividades de slackline para empresas en Ginebra, a pesar de que el público es muy diferente.

Resultados y escisiones

Durante los tres días del Festival Animai 2025:

  • Más de 2 500 participantes en el taller de slackline.

  • Opiniones de 5 estrellas en Google dejadas por los participantes en la ficha de Slackline Events.

  • El Ayuntamiento de Vevey ha firmado la renovación para las tres próximas ediciones (2026, 2027 y 2028).

Este compromiso plurianual refleja una tendencia que vemos cada vez más extendida entre los patrocinadores públicos: un contrato que abarca varias ediciones simplifica la logística para el Ayuntamiento (un solo expediente, una sola planificación presupuestaria) y, a cambio, nos permite optimizar nuestros costes y ofrecer una tarifa más ventajosa en cada edición. Se trata de un formato beneficioso para todas las partes que recomendamos a las oficinas de turismo y a los servicios de juventud que programan festivales recurrentes.

Consejos para los organizadores de festivales familiares

Algunos principios sencillos, extraídos de nuestra experiencia en eventos para el gran público:

  • Es preferible optar por actividades con flujo continuo en lugar de aquellas con tiempos de espera. Un taller con capacidad para 100 personas a la vez genera más satisfacción que una atracción que solo admite a 20 personas por hora.

  • Pensar en una perspectiva intergeneracional desde la fase de diseño del programa. Una actividad que excluya a las personas mayores o a los más pequeños divide a la familia y, por lo tanto, reduce el tiempo que pasan allí.

  • Comprueba la cualificación del personal de supervisión. Cuando se trata del público en general, la seguridad depende de un instructor cualificado, no de un simple animador al que se le haya dado unas instrucciones esa misma mañana.

  • Opte por un compromiso plurianual cuando se trate de un evento recurrente. Así ganará en coherencia de imagen, simplificará sus licitaciones internas y obtendrá mejores tarifas.

  • Hay que prever el espacio necesario para las actividades que requieran anclajes naturales (árboles) o puntos fijos. Una inspección técnica previa evita sorpresas desagradables el día del evento.

Hablemos de tu próximo festival

Tanto si eres una oficina de turismo, el servicio de juventud de un ayuntamiento o una agencia encargada de un festival familiar, podemos adaptar este formato a tu evento. Para conocer más detalles, consulta nuestros talleres de iniciación a la slackline, nuestros espectáculos de highline o ponte en contacto con nosotros directamente en info@slackline-events.com para que te ofrezcamos una propuesta a medida.

3. Preguntas frecuentes sobre SEO

¿Qué actividad elegir para un festival familiar gratuito en Vevey?

Una actividad de slackline para todos los públicos es uno de los formatos que mejor se adapta a un festival familiar gratuito. La instalación se monta en unas pocas horas, acoge a personas de todas las edades en el mismo horario y no genera colas. Puedes consultar nuestros talleres de iniciación al slackline para conocer los detalles de su puesta en marcha.

¿A partir de qué edad se puede empezar a practicar slackline?

Los niños pueden probar la slackline a partir de los tres años aproximadamente, en cintas muy bajas (entre 5 y 10 cm del suelo). Para los menores de seis años, ofrecemos un circuito de equilibrio específico con obstáculos adaptados a su motricidad. A partir de ahí, no hay límite de edad máxima: hay personas mayores que vienen regularmente a poner a prueba su equilibrio en nuestras actividades.

¿Cuántas personas pueden participar al mismo tiempo en un taller de slackline?

Un taller completo de slackline puede acoger hasta 100 personas a la vez en todas las zonas. A diferencia de un rocódromo o de una actividad con arnés, no hay colas ni tiempos de espera, ya que los participantes pueden incorporarse a la actividad o abandonarla a su propio ritmo.

¿Es peligroso el slackline para los niños?

No, la slackline, que se practica a una altura de entre 5 y 30 cm del suelo, presenta un riesgo muy reducido de lesiones. La actividad está dirigida por un instructor profesional que supervisa cada recorrido y adapta la dificultad a la edad del participante. El formato difiere totalmente del de la highline, que se practica en altura y requiere un sistema de seguridad distinto.

¿Qué presupuesto hay que prever para una actividad de slackline en un festival?

El presupuesto depende de la duración (media jornada, jornada completa, fin de semana), del número de zonas instaladas y del número de monitores. Un compromiso plurianual para dos o tres ediciones permite reducir el coste unitario, tanto en lo que se refiere a la logística como a los gastos fijos. Para obtener un presupuesto detallado, ponte en contacto con nosotros a través de la página de iniciación.

¿Cuánto tiempo se tarda en montar un taller de slackline en un recinto para eventos?

La instalación de un taller de slackline para todos los públicos suele llevar entre dos y cuatro horas, dependiendo del número de zonas y del tipo de anclajes disponibles. En un lugar como el Jardin du Rivage de Vevey, utilizamos los árboles existentes tras una validación técnica, lo que simplifica el montaje.

¿Se puede instalar una slackline sin árboles?

Sí, cuando el lugar no cuenta con árboles adecuados, instalamos estructuras autoportantes o puntos de anclaje temporales. Esto es precisamente lo que hemos hecho para el brunch del FC Bulle o para inauguraciones en interiores.

¿Qué pasa si hace mal tiempo?

La actividad de slackline se puede realizar sin problemas bajo una lluvia ligera, pero por motivos de seguridad evitamos las tormentas y los vientos fuertes. En un festival como Animai, siempre planificamos con antelación una zona alternativa o un aplazamiento parcial, en coordinación con el patrocinador.

¿En qué se diferencian una slackline, una highline y una trickline?

La slackline clásica se practica a una altura de entre 30 cm y 1 metro del suelo y se centra en el equilibrio y el desplazamiento. La highline se practica en altura (entre 10 y 100 m, a veces más) entre dos puntos elevados, con un arnés de seguridad. La trickline es una cinta dinámica que permite realizar figuras acrobáticas y saltos.

¿Ofrecéis actividades de slackline fuera de Vevey y de la Riviera?

Sí, operamos en toda la Suiza francófona, en Francia y, en general, en Europa. Entre nuestras referencias se encuentran Verbier, Lausana (Noche de los Museos), Sion, Courchevel y Les Ménuires.

¿Por qué contratar a un proveedor para varias ediciones de un festival?

Un compromiso plurianual simplifica la logística para el patrocinador (un único interlocutor, un único contrato, un único pliego técnico) y permite obtener una tarifa optimizada. Esa es precisamente la opción que ha elegido el Ayuntamiento de Vevey para el Festival Animai a partir de la edición de 2025.

Slackline Events incluye el juego de cartas Slackline Events en todas las actividades?

Sí, nuestro juego de cartas propio está incluido en todas nuestras actividades de iniciación dirigidas al público en general. Permite estructurar el aprendizaje, convertir la experiencia en un juego y prolongar de forma natural el tiempo dedicado al taller —a menudo de 15 minutos a más de dos horas por participante motivado.

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